Que no le digan… Periodistas, ¿de fiesta? [Por Mario A. Medina*]

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El pasado miércoles se llevó a cabo en la sede de la Cámara de Diputados el Primer Foro Nacional Periodista y Comunicadores ante la Cuarta Transformación del País, organizado por la Fraternidad de Reporteros de México y el Club de Periodistas.

El encuentro entre reporteros, comunicadores, estudiantes y diputados, principalmente, tiene un importante significado, pues ahí muchos de quienes participamos como ponentes y como “público” para comentar la difícil situación por la que atraviesa el periodismo en nuestro país, pudimos mostrar que podemos avanzar en la unidad del gremio a pesar desunión que en realidad prevalece.

Lamentablemente, aunque se enviaron invitaciones a diarios y reporteros al encuentro, ningún medio de comunicación de los llamados “grandes” se presentó para cubrir la nota, ni tampoco a título personal los compañeros que cubren la fuente de la Cámara de Diputados. Penosamente, ya esperábamos que ocurriera eso; por fortuna asistieron reporteros de muchos portales, incluso del interior del país. Es triste que siga prevaleciendo la afirmación que unidos sólo en las fiestas.

En vísperas del cambio de gobierno las expectativas para el ejercicio periodístico se presentan como grandes desafíos, principalmente para la seguridad de los comunicadores, las políticas venideras en materia de comunicación social y la nueva ley que habrá de regir las campañas de publicidad.

Fueron diversos temas los que tocamos como son los riesgos a los que nos enfrentamos, los asesinatos de compañeros por todo el país a consecuencia de su trabajo; los mecanismos de protección, nuestra situación laboral, dignificación del gremio, los criterios de distribución de publicidad, noticias falsas, los retos digitales y la agenda legislativa, entre otros.

Bien, como ha señalado Salvador Martínez en su columna del periódico Ovaciones: “El gobierno del presidente Peña Nieto deja un país hecho un desastre en el ámbito de la comunicación y periodismo, por seis años privilegió a las grandes empresas de medios con millonarias aportaciones de publicidad, entregó elevadas cantidades a periodistas famosos pero con dudosa reputación”, amén, insisto, del número de periodistas muertos.

Igual, estamos terminando un sexenio donde el desempleo para los comunicadores pasó a ser una de nuestras principales preocupaciones, y aunque se le quiere responsabilizar de esto al gobierno que está por llegar, porque ha anunciado el recorte de publicidad, es cierto que las nuevas tecnologías nos están desplazando; buen pretexto de los empresarios, que no comunicadores, para deshacerse de muchos, pero muchos de nosotros.

Frente a este panorama, es de primera importancia que reporteros, comunicadores, y aún las nuevas generaciones, sumemos en favor de nosotros mismos, independientemente de nuestras diferencias políticas que podamos tener.

Debemos trabajar para que se tome en cuenta nuestros puntos de vista en una necesaria reforma a ley de comunicación social; en un mecanismo que en verdad considere y proteja a periodistas que se encuentren vulnerables, pero también a quienes han hecho un esfuerzo –muchos luego de ser despedidos- en construir portales profesionales de información y comunicación, asignándoles publicidad, y no sólo favoreciendo a los “medios grandes” o a los periodistas “famosos”.

Como señala la Declaración de San Lázaro, documento final del foro: “La transformación de una sociedad, pasa, atraviesa necesariamente por los medios de comunicación. No puede existir un cambio social a fondo, sin un periodismo crítico, de investigación, de denuncia, con argumentos sólidos y con comprobadas fuentes.

Pero también subraya que “nuestra situación es endeble, es más frágil que una hoja de papel o un mensaje por WhatsApp”, y que “es necesario detener la violencia a los comunicadores, los asesinatos a lo largo y ancho del país”, así como “seguir manteniendo la defensa por las libertades de expresión y los derechos a la información, pero hoy, también, es imperante levantar la voz por el derecho a la vida”.

Si bien se afirma, y con toda verdad, que los periodistas sólo nos unimos cuando se trata de fiestas, necesitamos, desde luego, festejar, desestresarnos, ir a las pachangas, ¡claro que sí!”, pero también hacer a un lado nuestra pasividad y converger por los mismos intereses y defensa común.

Que no le cuenten…

En su intervención en el foro, el periodista Virgilio Caballero refirió que además de las asignaciones de publicidad oficial, “algunos políticos recurren al conocido´chayote´para controlar a los periodistas”.

“Esto atenta -afirmó, y coincido absolutamente con él-, entre otras cosas, en contra de los derechos de la ciudadanía a conocer la verdad y a estar informada sobre asuntos que afectan su vida cotidiana”.

*Periodista

Con información de Mario A Medina para Primera Voz

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